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El maritozzo a la romana


El maritozzo es un dulce típico de la capital italiana, cuyo origen se remonta a la antigua Roma. En la Edad Media era uno de los pocos dulces permitidos durante el ayuno de Cuaresma y la masa contenía uvas pasas, piñones y fruta confitada, aunque actualmente esos ingredientes se suelen omitir. 

Puntarelle, unas frescas


Siempre en grupo, difíciles de separar, se dejan ver en primavera y... están buenísimas. Estoy hablando de las puntarelle, un tipo de verdura de la familia de la achicoria, ¿qué os creíais?

10 falsos mitos sobre la cocina italiana


Ahhh, la cocina italiana, tan popular en todo el mundo, tan llena de cosas ricas, tan agradecida... ¡y tan malinterpretada! Porque amigos míos, la cocina italiana en Italia es una cosa y la cocina italiana en el resto del mundo, otra muy distinta. ¿No os lo creéis? Pues seguid leyendo y luego me contáis...

La bruschetta

buenos días Roma - La bruschetta
imagen vía La Cambusa

Es super sencilla, se prepara en un momento y la encontraréis en casi todos los restaurantes italianos. ¿La pasta? ¿La pizza? Noooo. Os estoy hablando del entrante más popular del país, la bruschetta. No es más que una rebanada de pan de hogaza o rústico tostada y aliñada de diferentes maneras. Pero ay, lo que nos gusta. Las formas de condimentarla son variadas y van desde el simple “ajo y aceite” hasta las berenjenas a la plancha, la crema de aceitunas, etc. La más popular, sin embargo, es la “bruschetta al pomodoro”, con tomate picado, albahaca y un chorrito de aceite.

Y vosotros me diréis, ¿qué tiene la bruschetta para generar tantas alabanzas cuando se trata ni más ni menos que de un trozo de pan tostado?  Precisamente la semplicidad es una de sus virtudes, además es versátil, admite una enorme variedad de condimentos y gusta a todos, grandes y pequeños, italianos y extranjeros.


La próxima vez que cenéis en un restaurante italiano, ya sabéis, empezad con una bruschetta ;-)

El menú tradicional italiano

El menú tradicional italiano

Entráis en un restaurante italiano, pedís la carta y… ¡qué lío! Entre antipasti, primeros y segundos, no sabéis qué lugar ocupa la pasta ni donde están las ensaladas. Y eso que, con la carbonara, la boloñesa y la pizza, creíais conocer la cocina italiana.
Que no cunda el pánico, que en este artículo voy a explicaos de forma muy clarita en qué consiste un menú tradicional italiano y qué es cada cosa.

Empezamos con los entrantes, o antipasti, que son muy variados. Los más típicos incluyen embutidos, jamón, bruschette, verduras en vinagre o aceite, olivas y quesos. Aquí en Roma también son muy típicos los "fritos" (supplì, croquetas, flores de calabacín rebozadas...).

El primer plato, o primo, por antonomasia es la pasta, especialmente por estas latitudes. Si os movéis un poco hacia el norte, será más habitual ver arroces (casi siempre tipo risotto), minestrone o polenta en el menú de los primeros platos.

El segundo plato, o secondo, está compuesto por carne o pescado, según las zonas.
El contorno viene a ser un acompañamiento del segundo plato. Habitualmente se trata de verduras (cocidas y salteadas), a veces de patatas o incluso ensalada. En este último caso, la ensalada suele tomarse después del segundo plato.

El postre, dolce o dessert, puede ser fruta, un postre de cuchara (tiramisù, pannacotta), un dulce seco (crostata, galletas, etc.), macedonia, sorbete…

La pizza se merece una mención aparte por ser una de las pocas cosas que se consideran plato único aquí en Italia.

¿Listos para ir a comer? A mí me ha entrado un hambre...

El desayuno típico italiano

caffè & cornetto

Un café bebido mientras os ponéis la chaqueta, unas galletas conduciendo de camino al trabajo, una taza de leche con cereales delante de la tele… Cada uno con su desayuno.
 

Pero ¿cómo es el desayuno que se toma en Italia? Seguro que el café es lo primero que os viene a la mente. Y no andáis desencaminados.
El clásico desayuno italiano, el que se toma en el bar de pie y de prisa, consiste en un café y un croissant o similar. El café suele ser espresso (muy pequeñito y muy fuerte) o cappuccino (café con leche y espuma, más parecido al que se consume en España). El croissant os lo darán en la mano, puede ser semplice (sin nada dentro), con nutella, con crema o con mermelada. Algunos bares tienen más variedad de bollería: ciambelle (como donuts pero más grandes y recubiertos de azúcar), bombas rellenas de nutella o crema, etc.
Si no os gusta el café podéis pedir un té. Y si tampoco os gusta el té, un zumo. Olvidaos, eso sí, de colacaos y similares. El camarero pensará que estáis locos si le pedís algo parecido a “leche con cacao”.
Casi todos los bares tienen sandwiches de miga y bocadillos preparados y a la vista desde primeras horas de la mañana que la gente compra para almorzar. En Roma el desayuno suele ser dulce, pero si vosotros sois más de salado por las mañanas, un sandwich es una buena opción.
Una nota curiosa es que en los bares no hay costumbre de sentarse para desayunar. De hecho muchos bares ni siquiera tienen mesas, y si las tienen tendréis que pedir las cosas en la barra y llevarlas vosotros mismos hasta la mesa.
 

Y en casa, ¿qué se desayuna? Los desayunos caseros en Italia son bastante parecidos a los españoles. Leche, cereales, galletas, bollería, zumo de naranja, yogures, tostadas con mermelada o nutella… Pocas veces veréis bizcochos o magdalenas, no tienen tanto tirón como en España. El café obligatoriamente de cafetera –nada de café soluble- y, ahora sí, está permitida la leche con Nesquick. Si os alojáis en un bed&breakfast durante vuestra visita a Italia, esto es más o menos lo que os encontraréis por la mañana.
 

Ahora ya podéis empezar el día con un buen desayuno típico italiano